Sin importar las dimensiones o características especiales, destacamos ese rincón para que muestre su máximo potencial.
Durante la remodelación de esta casa surgió el desafío de respetar los elementos estructurales originales, lo que nos llevó a replantear la distribución de la cocina para que se adaptara —o incluso “abrazara”— la estructura existente. El resultado fue una modulación que aprovecha al máximo el espacio y que, además, aporta una estética singular e irrepetible.
La dueña de este tocador buscaba un mueble sobrio, elegante y en armonía con el estilo de su casa. No quería una pieza genérica de tienda, sino algo con identidad propia. Para aprovechar al máximo la esquina, diseñamos un mueble en forma de “L” y añadimos dos espejos, creando una sensación envolvente que recuerda a un pequeño salón de belleza.
Este es el mueble que abre la experiencia del hogar y marca la primera impresión. Obedece al ángulo existente sin verse forzado, sino fluyendo de manera natural con el espacio.